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Manifiesto · Por qué existe ReformIA

Tu tiempo
vale más que
contestar curiosos.

Empecé esto porque vi a un reformista bueno —de los que firman obras de 60.000 € sin pestañear— contestando a las once de la noche un WhatsApp que decía «¿hacéis baños?». Y al sábado siguiente le vi conducir 45 minutos para medir un piso del que nunca más supo. Eso no es trabajo. Eso es sangrar.

Lo que NO somos.

No somos otra agencia de marketing que te promete clientes y luego desaparece. No somos un programa de gestión de esos con mil tablas que tardas tres meses en aprender. No somos un community manager que te lleve las redes. No somos «inteligencia artificial» en abstracto. No te vamos a vender una plataforma con pantallas bonitas para que pierdas los fines de semana mirándolas.

Lo que somos.

Somos un asistente conversacional supervisado que vive en tu WhatsApp y hace una sola cosa muy bien: preguntar lo importante antes de hacerte coger la furgoneta. Dirección. Metraje. Plazo. Presupuesto. Si no hay las cuatro, no te llega.

Y detrás del asistente hay una persona —yo— revisando las conversaciones cada semana y afinándolo con lo que va aprendiendo de tus obras. No es mágico. Es mantenimiento, igual que el de tu furgoneta.

Lo que prometemos.

Que el primer mes te bloquee al menos 3 desplazamientos inútiles. Si no, te devuelvo los 1.200 € de la instalación sin preguntar. El riesgo es mío, no tuyo. Esa es toda la letra pequeña.


Si esto te suena bien, vale la pena que pruebes al asistente y veas qué pinta tiene. Si no te suena, también vale la pena que me lo digas — me ayudará a mejorar y te lo agradeceré infinitamente.

Ver cómo funciona
— Guille · ReformIA · Sant Cugat del Vallès